Algo de mandrágora, dos pizcas de estragón, girar siete veces en sentido horario, pelo de gato blanco y una pequeña cadenilla encantada; listo, la poción estaba terminada. Se escuchaban algunos murmullos de sorpresa en los grupos que estaban alrededor, algunos eran alentadores o de sorpresa, otros no lo eran tanto. “Tienen envidia, no hagas caso”, me decía al oído mi compañera de trabajo.

Una hora más tarde, el reloj avisaba que ya podíamos retirarnos. Recogí mis cosas, pero antes de irme el maestre de turno pidió le regalara la poción del olvido que había hecho, realmente no la necesitaba, tal vez él si, así que decidí dársela. Los pasillos estaban tan oscuros como siempre, a esta hora de la noche, sin nadie mas que yo transitando, el lugar se volvía escalofriante.

Espero que esté en casa tengo muchas ganas de verlo ahora q tengo esta noche libre. Mi mente daba giros en temas que no esperaba recordar, solo quería verlo y amanecer juntos. Una luz al final del pasillo me alertó, se desvanecieron mis pensamientos y alcé mis manos preparándome para la defensa, di algunos pasos torpes junto a la pared y me acerqué con cautela. Me había equivocado, solo era la vieja esfera Lesmus, olvidé que brillaba intensamente durante la noche. Tal vez pueda usar la esfera para verlo antes de llegar a casa, solo hace falta decir algunas frases: “specta digeos lesmus casa”. Un pequeño remolino absorbió gran parte de la luz que emanaba la esfera, pero iba disipándose hasta dejar notar el lugar que había solicitado ver: mi casa. Ahí estaba el, sentado en el sofá revisando algunos papeles, ya estaba mas tranquilo, solo tenía muchas ansias de llegar y poder besarlo.

- acaso ya te has olvidado de mi – escuche una especia de eco muy cerca,.

- Hay alguien ahí? – pregunté al vacío, pero nadie respondió. Tal vez era uno de esos misterios de la escuela que mencionó mi primer maestre, así que no le tomé importancia.

***

Sentía que alguien me besaba, abrí un poco los ojos y pude verlo tan tierno, dulce y bello como lo hago desde el primer día que lo conocí realmente. Correspondí su caricia y lo atraje hacia mi, la luz de la aurora iluminaba la habitación y sus ojos, aquellos que me enamoraban, excitaban y tranquilizaban cada vez que los veía. El momento se prestaba para una nueva muestra de amor, pero una onda extraña cruzó por mi cabeza y junto con ella un mensaje “es urgente, ven a la escuela”; dejé de besarlo.

- Pasa algo? – me dijo con cariño

- Lo siento, pero tengo que irme, te prometo que te lo recompenso está noche en nuestro décimo aniversario.

- Te estaré esperando – contestó con sensualidad. Le guiñe un ojo y salí de la habitación.

- Te amo!

- Yo también te amo!

Que podía ser tan urgente que tenían que avisarme por un mensaje mental, pensaba que ahora que ya no era estudiante ya no iban a necesitarme tan constantemente, pero, una vez más, me equivoqué. El bus se detuvo en el paradero de siempre, pero había algo diferente, esta vez nadie de la escuela esperando, algo extraño tomando en cuenta que era hora de la salida. Pero, no lo noté hasta minutos después, algo aun mas extraño estaba sucediendo, alguien emanaba una fuerza mágica increíble. Corrí hacia la escuela esperando nadie esté en peligro, la fuerza mágica no se percibía maligna pero era mejor no confiarse.

Cuando llegué una muchedumbre se arremolinaba en el patio principal, como si hubiera un espectáculo increíble que no podían perderse. Me hice paso entre los chicos de la escuela hasta que llegué al centro, donde se estaba dando todo. No pude creerlo cuando lo vi, estaba parado dentro de un sello mágico esperando que alguien reaccione. Debe ser un engaño, no puede ser el; pensé.

- “guntes migano” – grité apuntándole.

- Veo que aún no mejoras tu fuerza de ataque – dijo al esquivar mi hechizo con un simple movimiento de manos.

- Te equivocas… “¡¡¡Fulecta Hagieco!!!” – está vez logré darle en el pecho y hacerlo caer.

- He regresado – dijo levantándose.

- Eso no cambia nada, no voy a cambiar mi vida porque decidiste volver, tal vez no debiste hacerlo – me di vuelta y camine hacia la salida, solo queria salir de ese lugar. Lo creí muerto durante mucho tiempo y había regresado de la nada, no se para que, pero habia logrado confundirme:lo extrañaba.