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"Mis pupilas no entienden tal cambio.
Mi cuerpo no entiende tu partida"

Esos son los temas olvidados, cuando dejamos atrás lo que alguna vez llamamos importante. No quiero ser ese tema. No me olvides te lo ruego, solo por esta vida, quédate a mi lado. Será quizás un engaño, pero quiero sea la mentira perfecta porque todo es mejor a perderte. Que te hizo cambiar de opinión, que elimino nuestros sueños juntos, quien fue el culpable… ¡QUIEN FUE EL CULPABLE! Dímelo y asesinaré a mi asesino, degollaré su gloria y secaré al sol su alma. Aunque esto no sea suficiente, aunque quizás no te haga regresar… será mejor a no hacer nada, será mejor a llorarte. Te lo ruego, solo por esta vida, no dejes de amarme. Apártense, sombras de la soledad; déjame tranquilo, madre; haz silencio, mundo; detente, tiempo; no brilles, sol; muere, corazón. Han caído las hojas escritas, aquella que escribimos con sangre y lanzaste al fuego ¡pero que te hizo cambiar! ¡DIMELO! Te lo ruego, solo por esta vida, regresa. Si tan solo pudiera lo mucho que te amo… ¡si puedo! Si puedo decírselo. Iré a gritarlo y, aunque quizás no me corresponda, lo besaré. Hoy podré decirte lo mucho que te amo.

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“Entre las lagrimas y las elecciones inevitables,

nacen las oportunidades”

Corta, mata, desgarra, no te detengas. Mi mente aun siente vergüenza de tales pensamientos. Verla tentar la suerte de su vida ante la decisión de dejarlo, ahora se que intentaba ganar a toda costa. No podría verlo sufrir ante algo que yo pude evitar. Tenía que alejarme por el bien mayor, porque sobre todo, desgraciadamente, ella es su familia. Su dolor es mi muerte y si tal sufrimiento se debe a su partida, lamentablemente, que ella muera seria escribir mi propia tumba. Te dejo, amor mío, aunque el corazón anhela tus besos; te dejo. Mi habitación da mil vueltas en su desorden habitual, no se como detenerlo, creo estarme volviendo loco. Sin el se me corta el aire tan lento, que siento la soga en mi cuello tentándome a las profundidades del averno. Una toalla blanca que alguien ha dejado caer sobre la alfombra, me recuerda las veces en las que estas paredes fueron testigos de nuestro apasionado amor; me haces tanta falta ¡porque tenia que ser su sangre arpía ante mi felicidad la vencedora! ¡Porque debía ser ella quien decida nuestra destino de la forma mas vil y sucia! ¡La odio! ¡LA ODIO! Cuando mi piel quema ante su figura o nombre recuerdo mis profundas y notorias repulsiones. Pero, a pesar de todo, quizás no tiene la culpa, quizás solo hacia lo que debía hacer como madre. Yo no elegí un final así, quizás ella no pensaba hacer tanto daño; quizás no pensó que me dolería tanto y que esta separación no solo me destruye sino que asesina a su propia sangre; tal vez pensó que era una medida necesaria. Quizás no deba odiarla. No me entiendo, no me entiendo. Quiero entender sus motivos, quiero entender la situación; pero duele, duele tanto, que no se si pueda soportarlo y es el odio lo único que disminuye este martirio, pero no quiero hacerlo. No lo resisto ¡No lo resisto! ¡Debo ir a verlo! Con esta casaca será suficiente para contrarrestar el frío que recorre las calles, si tengo suerte debe estar ahora muy cerca de nuestro antiguo punto de encuentro. Tal vez me equivoque, el frió es aun mayor de lo que pensaba; siento como me tiemblan las piernas y la piel de mis brazos se pone áspera. ¿Es que acaso mis ojos me engañan? ¿No es mi amante quien viene corriendo luego de verme a la distancia? Es solo una pista la que nos separa. Viene a mi encuentro, eso quiere decir que no ha logrado que deje de amarme. Corro a sus brazos para sentir una vez más la calidez de su cuerpo. ¿Qué es lo que hace? Veo como cambia la expresión de su rostro y sus brazos se agitan en el aire con temor, estático y débil. Ahora y por muy poco tiempo, diría que ni lo he sentido, una enorme fuerza intenta lanzarme lejos de mi sueños, siento un liquido caliente alrededor de mi cuerpo, no se lo que está pasando. Lentamente comienza a irse el dolor, ya casi ni lo siento, las manos de mi amado están alrededor de mi cuello y está llorando. No te preocupes mi amor, ya estoy aquí, solo necesito descansar un rato.

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No llores, mi niño. Se que debe dolerte demasiado, que ha sido mi culpa que no hayan podido estar juntos en esos últimos momentos, pero ustedes no debieron estar juntos. No llores, que me partes el alma, que me haces pensar que quizás cometí un error y fui demasiado lejos en mi intento de ser buena madre. No lo creo, pero me haces pensarlo. Ahora es solo piedra fría y no va a volver, es inútil tu llanto ante la muerte, esta no se apiada de nadie. No permitas que jueguen contigo esos sentimientos encontrados. Se que no lo entiendes, no sabes porque se fue de tu lado y cuando piensa regresar contigo el destino decide acabar con su frágil vida de la manera mas cruel y ante ti, como si debieras pagar por algún error que cometiste. Si así es, tu único error, según yo, es haberte enamorado y haberme desobedecido. Acaso no tienes compasión de su dolor, deja esas tontas palabras y ablanda tu orgullo y tu estupidez; te necesita. Lo se, pero aun no termino de entenderme. No hay nada que pensar, debes admitir que cometiste un grave error. No. Si tan solo pudiera decirte, hijo, que me destroza tu dolor y que siento el haberme equivocado. Si tan solo pudiera decirte que lo siento, estaría mintiendo.

FIN.

Fenix De Alas Negras