Si tan solo pudiera decirte que juego sin perdón con tus sentimientos, que tus disgustos los creé yo, que soy el motivo real por el cual piensas que tu relación no fue lo que esperabas. Veo consumirte en algunas lágrimas, las que prefieres ocultarme, o en una sonrisa fingida, las que llamas real felicidad; eso ya no importa, te veo caer en el abismo que logré crearas. Mi terso y dulce hijo, naciste de papel. Naciste simple y moldeable, pero cuando intentaste ser de piedra, busqué y logre romperte y hoy, para mi delirio y tranquilidad, estas de simple arcilla. Simple y torpe arcilla. No puedo permitirte lo que buscaste, no puedo dejar que tu libertad sea aquel camino que elegiste. No te lo permito, aunque tu dolor sea ahora la soga que me corta la respiración ¡No te lo permito! Estás equivocada. Vuelves conciencia, porque intentas hacer de este día más difícil. No juegues a las caretas conmigo. No te engañes, no fueron tus juegos mentales los que avivan su llanto. No se a que te refieres. Mujer, te niegas a ti misma lo que disfrutaste tanto. Eso es mentira, no lo disfruté. A quien crees que engañas, a caso olvidas que hablas contigo misma. No lo olvido, lo que digo es cierto. Permíteme recordarte, calculador ser, lo que tu mente es desastre realmente hizo.

“…

- ¡Dilo!

- ¡No!

- ¡Dilo de una vez!

- ¡No!

- ¡Dímelo maldita sea!

- ¡Por favor, no!

Surcaré estas venas con mi locura por el bienestar de mi sangre. No permitiré irrumpas con tus cadenas seductoras el trabajo arduo, mi sudor, mi vida, a mi hijo. Jurarás irte o será mi vida parta en tu lugar. No puedes negarte, no soportarías ver sus lágrimas por algo que pudiste evitar. Es así que terminaré con tu juego tonto. Muere. Muere lento y cae en tu desgracia sin el amor. …”

Lo recuerdo, aquel día que prefiero olvidar, lo recuerdo. Quieres borrarlo para dejar de sentirte culpable. Decidiste poner tu vida para acabarlo. No puedes culparme, lo intenté todo; eso era lo ultimo que podía hacer. Quizás si era lo ultimo, pero obviaste hacer lo primero como si no existiese ¿De que hablas? Aceptarlos. Imposible, nunca haría tal barbaridad, seria un golpe a la moral. No invoques a la moral, lo que hiciste no tiene nada que ver con eso. Todo fue por egoísmo; no los haces por la moral, lo haces por un tonto capricho que ni tu misma logras entender siempre. Eso no es cierto. Entonces púdrete en tu propio estiércol, que la culpa te despedazará por bocados cada uno aún más mortal que el anterior. ¡Cállate! Tenia el cuchillo en la mano, el había llegado de improviso y estábamos solos; era la situación perfecta. Así que decidí hacerlo, lo amenacé con matarme hasta que no pudo negarse. Hiciste que no tuviera mas opción que irse así la decisión seria la de el y no la tuya. Aun gozo lo bien planeado que fue se momento. No te regocijes tan pronto, solo han pasado unos días, tu hijo no resistirá el querer verlo. No pienso dejarlo. No te va a preguntar, mujer estúpida. No lo hiciste de arcilla, lo hiciste acero, pero uno que no está junto a ti.