
Marchamos juntos, como tantas veces en la que hemos caminado, pero esta vez no te tomaba de la mano, estábamos juntos pero no en contacto. Tu ya habías partido, yo solo acompañaba un cuerpo inerte, bello, pero sin vida. Un coro alrededor tuyo acompañan las lágrimas que aun no recorren mis mejillas. Tal vez piense que no es verdad, que solo estas trabajando, que llegara la noche y te abriré la puerta, que podré besarte y sentir una vez mas tu olor; eso es lo que mas lamento, sentir el formol y no tu aroma.
El rojo escarlata de la tarde manchaba mi rostro de sangre, esperaba no fuera la tuya. Fue entonces que escuché los cánticos, que sin hacerlo sentí el peso de tu ataúd; no pude contenerme, perdóname frialdad, porque sufrí. Sentí los lagos que era capaz de llenar con este mi llanto al perder otro trozo de mi alma. Te maldigo dios de los católicos, pues sin creer en ti haces que complete mi ciclo de muerte, mi cercanía a la muerte; solo espero hundirme en la oscuridad pronto y acompañarte.
Los insectos que pronto recorrerán tu cuerpo ahora recorren mis manos. La tierra que pronto cubrirá tu cuerpo, impregna su olor en mi nariz. Y yo solo recordaba, en mi lamento y pérdida, aquellas palabras: ¡tú la mataste!





preciosas palabras
y me gustó eso de "tu la mataste!"
palabras acusadoras después de describir lo mucho que la amaba
Muy bonito
Nos leemos
~Eva~
Precioso muy conmovedor en serio que me encanto.
Nos vemos.
gracias. lastimosamente lo que has leido RODRIGO, ha sido real