“He llegado con el tiempo justo, aunque quizás no el momento mas indicado, para sus insinuaciones libres de pudor. Me observaba entero, sin ropajes y esperando, su mirada me desvestía; era evidente que me deseaba tanto como yo a él. Moje mis labios y descanse la mirada, busque los momentos precisos para observarlo, que se sintiese observado, que supiera las ganas que tenia de él.

Se sentaba frente a mí, el bus seguía avanzando aun estaba lejos de mi destino y nadie había notado las intenciones de sexo; todo marchaba a la perfección volvió a observarme entero, a desnudarme en su mente, me sentía acosado, pero, esta vez era algo placentero. Mi verga se humedecía a cada segundo. ¿Cuánto duraría esto? Si continuábamos así me sentía capaz de macular tal niño en su primera práctica onanista.

El muchacho que estaba al mi lado se cambio de asiento, lo sonrosado de sus mejillas me hizo suponer que habían descubierto el juego con mi sexy desconocido. El osado jugador se sentó a mi lado. Mi cuerpo se estremeció, mi sexo se endureció más de lo normal y el bulto en su entrepierna indicaba su excitación. El bus estaba casi vació, minutos después, en los que lo vi morderse el labio, solo quedamos los dos y un despistado conductor. El cambio exabrupto me hizo temblar cuando poso su mano en mi pierna (era mi primera experiencia). Comenzó a subir lentamente hasta llegar a mi sexo erecto que esperaba ser consumido.

¿Esto fue cierto? Aun me pregunto. La respuesta siempre será la misma: su boca succionando mi verga en un carro publico, con las suerte de no haber sido descubiertos y haberle inundado la boca de semen; fue una de las experiencias que eh vivido”

- Eso pasó de verdad? – preguntó Isabela.

- Sí – contesto Joaquín sonrojado – pero no a mi.

- A quien entonces? – dijo André

-Un chico en el “cole” – volvió a sonrojarse

- Hablando de chicos – Isabela soltó la cuchara – hay uno que es precioso, se llama Sebastián, esta en quinto, un año mas que nosotros, pero es un amor… en todo sentido.

- Con eso te refieres a que es atractivo? – dijo Diego.

- Es guapísimo – Isabela giro la cabeza, para ver a su hermano – q te pasa? – este se estaba riendo.

- Nada.... –Joaquín no quiso ver a su hermana a los ojos, André y Diego se rieron.

- No me digas que el también es?

- Bueno entonces no te lo digo.

- Estas saliendo con el? – Isabela levantó el ceño.

- No es mi tipo, demasiado engreído.

- De verdad?

- Es que no lo conoces bien.- contesto Joaquín

- Te haré caso entonces – Isabela terminó de comer – gracias – recogió su plato y lo llevo a la cocina.

***

La tarde transcurrió sin pormenores, tan tranquila como todos los días lo único diferente era que esta vez André debía salir por unas horas así que Diego permaneció en casa al cuidado de sus nietos. Isabela y Joaquín pasaron el resto del día abriendo cajas, revisando fotos, leyendo cartas y antiguos poemas de sus abuelos; todo iba tranquilo hasta que escucharon el ruido de algo rompiéndose. Salieron rápidamente a ver lo que había pasado. Diego estaba en la cocina tocándose el pecho, con una expresión de terror.

- Abuelo que pasa – dijeron Isabela y Joaquín al unísono. Este no respondió, solo seguía en silencio como pensando.

- Abuelo que pasa – Isabela se acerco más y entonces lo escucho hablar.

- André… es André…es su abuelo… ¡algo le ha pasado!.