Transcurrieron con honores los siguientes años para Lucca en la universidad. Diego continuaba dirigiendo la clínica la cual había logrado crecer de manera sorprendente logrando un alto reconocimiento. André continuaba escribiendo y organizando el restaurante junto con su prima, sus libros, en especial los eróticos, crearon bastante polémica en la sociedad, pero esto junto con el éxito de su esposo, ayudo a que se reconocieran muchos derechos para la comunidad gay.

Lucca llevaba ya bastante tiempo saliendo con Amanda y después de haber terminado sus carreras esperaban poder casarse. La muchacha había resultados ser una hábil psicóloga con metas bastante altas, pero tuvo muchos problemas para concretar sus relación con Lucca. Sus padres no apoyaban la política de las familias con padres gay y no pensaban permitir que su hija saliera con el resultado de tal “abominación” como llamaban a la familia del joven arquitecto.

Lucca se sintió indigno e incapaz, simplemente no sabia que hacer ante tanta injusticia. André y Diego no pudieron evitar que la culpa los invadiera por darle a su hijo aquel problema, que aunque lo tenían previsto nunca esperaron vivirlo. No se dieron muchas explicaciones a sus sentimientos durante un par de meses, la familia comenzaba a desintegrarse. Lucca no sabia como mirar a sus padres, el malestar de sus acciones al continuar una relación que dañaba su familia estaba quitándole la vida.

- te he conocido muchacho – dijo el padre de Amanda – eh notado que no eres una mala persona, que a pesar de todos tus “problemas” has logrado ser una persona respetable

- mis padres sabían lo que hacían cuando me criaron – dijo mirándolo fijamente, alterándose.

- Eso lo dudo mucho – dijo levantando el ceño – estuve pensándolo y no me gusta ver a mi pequeña triste así que eh decidido aceptar su relación.

- Muchas gracias señor – dijo sorprendido.

- Pero… - Lucca noto el tono malicioso en su voz - … no puedes seguir teniendo una relación tan abierta con tus padres.

- Que quiere decir con eso – dijo ofendido.

- Bueno muchacho, en algún momento como todo matrimonio van a tener hijos y no quiero ninguna cosa rara en la familia Mendoza.

- Usted está diciendo que mis padres son una mala influencia – lucca no esperaba contenerse por mucho.

- Que bueno que no tengo que lo hayas entendido

- Papá! – grito Amanda, quien acaba de entrar a la habitación – no puedes pedirle eso, es una total estupidez. Es su familia, pensé que hablabas en serio cuando decías que ibas a dejarnos casar.

- ¡No esperaras que terminemos relacionándonos con esos anormales verdad! ¡Que imagen daríamos a la sociedad!

- ESTO ES UNA VERDADERA ESTUPIDEZ! No te creía capaz de hacer esto. Vámonos mi vida – tomo la mano de Lucca y lo llevo hacia la calle.

- Si te vas no pienses en regresar, no tendrás nada de mí.

- NUNCA ME DISTE NADA.

Salieron de la casa de Amanda, ella aun ofuscada, subieron al auto, Lucca recordó el momento en el que se lo regalaron y lo orgulloso que estaban sus padres de él, entonces pensó.

- no podría hacer lo que me pide tu padre, no puedo hacerle eso a mis padres. Puedo ser adoptado pero ellos me dieron una vida que quizás nunca hubiese llegado a tener. Me criaron, me enseñaron todo lo que se; por mucho que te ame, no podría abandonarlos – no pudo contener las lagrimas

- No te pido que lo hagas mi vida – lo abrazó – no seria capaz de hacerte eso. Los conozco y son personas maravillosas, por mucho que diga mi padre de ellos. Soy yo quien debe cambiar, nunca tuve una buena relación con mi papá, y mi mamá ya no esta conmigo, además sabía que en algún momento tendría que separarme de él.

André y Diego recibieron con brazos abiertos a la joven pareja, los ayudaron en todo hasta que pudieran estar más estables, vivieron juntos un par de meses y luego les consiguieron un apartamento para que tuvieran mayor comodidad. Luego de un tiempo Lucca y Amanda estuvieron lo suficientemente estables como para poder armar una familia. Seis meses después subían a una limosina luego una ceremonia camino a la fiesta. Amanda dio un grito de sorpresa cuando recibió el regalo de sus suegros.

- que es? – pregunto lucca

- una casa, nos han dado una casa. – dijo sonriente. La fiesta continúo como muchas en la vida en la vida de los hombres amantes, organizando, celebrando, viviendo el momento como toda una vida.

Así, sin darle final a la historia, el ángel y el fénix se unieron como siempre esperaron hacerlo. Así, sin darle detalle a lo corto que es la vida, formaron a un lindo hibrido, que ahora era un hombre que formaba su familia. Lo que este hibrido nunca esperó es que en algun momento mas adelante, su estirpe le dijera con un rostro sonrosado: “papá, soy gay”. Misterios de la vida, pero eso ya es otra parte de la historia.