- Sígueme – dijo Diego, tomando a André por la muñeca.
- A donde vamos?
- Solo ven, te va a gustar.- se dejó guiar entre el publico hasta llegar a un amplio corredor por el que anduvieron hasta llegar a la ultima de las puertas. Entraron a una habitación a oscuras.
- Que es esto?
- Hace un rato estaba un poco aburrido, se me ocurrió recorrer la casa y me encontré con este lugar – se escucho un leve “clic” y las luces se encendieron. Era un salón de hermosos cuadros en las paredes, con un diván ubicado al centro y una pequeña mesa al lado. Se dejaba saber claramente que alguien usaba la habitación para relajarse. – esperaba que pudiéramos recobrar el tiempo perdido.
- No me parece mala idea – se besaron una vez mas.
André se hecho en el diván y Diego sobre él. Sus manos recorrieron sus cuerpos desnudándose lentamente, pero sin quitarse las mascaras. Se despojaron de polo, camisa y pantalones; se sintieron libres en su inminente desnudes como dominados por aquel espíritu que evita los pudores sin dejar de lado los sentimientos; tal vez ellos inventaron a ese espíritu, pero eso no importaba mientras se estaban amando. Una mano deslizándose por el pecho en busca de un sexo, otra apretando un trasero; la búsqueda de pasiones, aplazadas por el tiempo que estuvieron separados, se renovaba para dar paso al ritmo de sus cuerpos en busca del amor y el final de sus deseos carnales al menos por un momento. La introducción de la carne en la carne, un gemido de dolor y excitación, expeler vida y un beso profundo terminaron con el encuentro.
- Fue maravilloso mi vida
- Como todas las veces amor – volvieron a besarse. Aun desnudos en el diván, disfrutando de su tiempo juntos.
Se escucho el timbre. No mucho después le abrió la puerta. Diego había tenido que trabajar y André pasó a recoger a Lucca a casa de su suegra (aunque no le gustase que la llamara así).
- Hola – le dijo al recibirlo
- Hola, Liliana. Vine por mi hijo
- Claro. Lucca, ya llegaron por ti.- grito
- Gracias.
- Estuvo esperando tu llamada toda la semana – dijo mirándolo a los ojos.
- Lo hice recuerdas, me dijiste que había salido.
- Pero hubieses vuelto a llamar – lo miraba fijamente, sin expresión en el rostro.
- Lamentablemente no pude volver a llamar. Tenía una agenda ocupada – la vio levantar el ceño. Lucca apareció cargando una maleta en la espalda.
- Pasa algo? – preguntó
- Nada querido – contesto su abuela, le dio un beso en la frente y lo hizo avanzar.
- Chau “belita” – se despedía agitando la mano, mientras avanzaba hacia el carro.
- André – lo llamo – ojala no se repita
- No te preocupes, nos vamos a ver mas seguido – subió al auto junto con Lucca y partieron camino al apartamento.
Muchas veces algunos han tenido la oportunidad de preguntarse que es necesario para calmar esos momentos de molestia o hasta furia, pero acaso eso es necesario, no deberíamos ser capaces de llegar a la tranquilidad sin hacer nada. Al parecer no a todos se les es tan fácil quedarse sin actuar, a algunos hasta la más mínima molestia puede hacerles alterar, finalmente, quizás el peor de los casos, está el dejarse guiar por la envidia. Diego había tenido una vida como profesional sin problemas, pero como suele pasar siempre, eso estaba por cambiar.
El doctor García tenía muy claro que hacer vida y parte de ella era sacar del camino a todos aquellos que estuvieran por encima de él. En poco tiempo había armado un plan al cual estaría dispuesto a sacarle todo el provecho posible. El buen físico del doctor y su indudable belleza masculina hacen que pocas mujeres no se sientan atraídas. En varias oportunidades había usado su particular encanto para llevar a mas de una a la cama, pero esta vez su presa y su fin eran otros: la hija del jefe.
Durante su dudosa relación con Gabriela (la hija del jefe) y sus variadas conversaciones comentó más de una vez sobre un compañero de trabajo de comportamiento irregular, de una extraña “relación” con los pacientes y de una increíble vida libertina. Gabriela, se había formado un concepto sobre las reglas bastante estricto, era de las personas que no aceptaban ni el mas mínimo intento de quebrantarlas. Ella, cerca de convertirse en la futura dueña de la empresa que comenzó su padre, pensó que debía tomar cartas en el asunto, fue entonces que decidió hablar con su padre sobre el futuro del “mal trabajador”.
En su impetuosa discusión, el padre no llego a creer los argumentos de su hija; la imagen de la clínica, uno de sus amigos más cercanos, era difícil creer que lo que decía era verdad. Finalmente se hablo de la bisexualidad del trabajador, cosa que Gabriela desconocía, y fue lo que despertó aun más su interés por retirarlo de la clínica. Algo que no pocos sabían sobre ella era su latente homofobia. Aun así, su padre estuvo contrario a su manera de pensar y se negó a actuar.
Gabriela no se quedo tranquila con la desición de su padre, no quería que la imagen de la clínica estuviera estropeada para cuando ella asumiera el cargo. Movió algunos de sus contactos y finalmente no muchas semanas después logro tener el control de la clínica antes de lo esperado. La edad suele jugar muchas veces contra nosotros, para el dueño de la clínica, según un articulo en los papeles de la empresa, el había ya sobrepasado la edad en la cual podía relevar el cargo de su empresa. Gabriela tan astuta como su padre, hizo lo mismo que este a su abuelo. A los pocos días de darse la resolución, la clínica ya había cambiado de mando y junto con esto había un despido asegurado.
La puerta del apartamento fue cerrada con fuerza. Un Diego con los ojos rojos,llenos de molestia,acababa de entrar. André escucho el fuerte ruido de la puerta al cerrarse. Este salió sin saber que es lo que ocurría.
- Eres tu amor – dijo al ver a Diego
- Hola – agacho la cabeza.
- Que pasa? – dijo al escucharlo, acercándose – por q tienes lo ojos rojos.
- Es el trabajo
- Que hay con el.
- Acaban de despedirme.
- Por que? No pueden hacerlo, tienes un contrato.
- Bueno lo hicieron.
- Argumentando que
- Alguien a estado intentando que salga sea como sea.
- Han plantado una serie de cosas, para hacerme ver como una “mala semilla” para la imagen de la empresa – se abrazaron.
- No te preocupes amor, todo va a salir bien.
- No lo creo. Los dos estamos sin trabajo.
- Ya veremos como nos las arreglamos, aun tenemos dinero y podemos salir adelante. Piensa un poco, decide que es lo que vas a hacer y encontraremos una solución
- Creo tener una idea de que es lo que voy a hacer.



cosa rara verdad...jejjejejeje