Abrió y cerro la puerta lentamente intentando no hacer ruido, caminó despacio por la sala dejando algunas de sus cosas en el sofá. La luz de la luna iluminaba lo suficiente cosa que ayudo a que no fuera necesario encender las luces. Tomo una toalla y fue al baño a darse un ducha. El ritmo del agua cayendo sobre su cuerpo cansado y adormecido le trajo a la mente las innumerables veces en las que el baño fue el lugar en las que se entrego a las pasiones humanas, fundiendo su cuerpo con el de su amante al ritmo en la que el agua humedecía sus cuerpos excitándolos mas. Cuando hubo terminado y su cuerpo mostraba las reacciones de sus memorias, una incontrolable erección se hacia notar bajo la toalla. Abrió la puerta del cuarto de Lucca y lo vio dormir placidamente, le dio un beso en la frente y salio sin hacer ruido. Ya en su habitación, André termino de secarse el cuerpo evitando despertar a Diego, no mucho después se metió a la cama.

- hola- el brazo de su amante cruzo su pecho

- te levante? Disculpa.

- no te preocupes, podría sentir tu cuerpo desnudo a kilómetros – reía aun con los ojos cerrados.

- Estoy cansado. .

- Estaba esperándote, pero llegaste mas tarde de lo que esperaba.

- No era necesario. Sabias que iba a demorarme

- Lo se pero estas ultimas semanas solo te he visto un par de horas al día.

- Lo siento amor, el trabajo me tiene loco – se besaron. André deslizo su mano por el pecho de Diego hasta llegar a su sexo y tomarlo con pasión.

- Pensaba que estabas cansado

- Solo para algunas cosas.

- ¿y esta es la excepción?

- No. Tú siempre lo vas a ser. – se besaron.

Retornaron a sus pasiones escondidas, a visitar aquellos lugares que con tantos años de experiencia sabían les daría placer. Volvieron a amarse como tantas veces en todo su tiempo juntos. Con leves gemidos ( por no despertar al pequeño) estocadas imparables, disfrutes carnales y la sensación de expeler el néctar blanco en las entrañas o quizás en las gargantas o quizás sobre el cuerpo que luego seria lamido, al final solo seria placer saciado con la mezcla de amor que les recordaría su vida.

- Debo contarte algo – dijo André.

- Dime amor – pasando su mano por el pecho de su amante.

- Fue algo de último minuto, pero me piden que viaje el domingo.

- Cuanto tiempo?

- Unas semanas

- Entonces no vas a ir a la fiesta de mascaras.

- Me temo que no. Pero tú deberías ir, sabes que va a ir gente importante, te ayudaría mucho.

- Debo ir de todas formas, en la clínica nos piden la asistencia, bueno para los que han sido invitados, que no sosos muchos pero bueno.

- No te molesta verdad? Como es algo repentino, se que habíamos planeado esta semana para nosotros, pero… no se?

- No tiene por que molestarme es tu trabajo. Además, se que lo haces por el ascenso, cosa que nos ayudaría mucho si pensamos volver a tener una luna de miel. – se besaron.

- Lo que mas me preocupa es quien se va encargar de Lucca, porque tu vas a tener ocupado todo el día.

- No es la primera vez que sales de viaje, mañana voy a hablar con mi mamá haber si puede cuidarlo hasta que regrese del trabajo o si no ya veremos como hacemos.

- Gracias amor. Ya que estamos hablando de la luna de miel que te parece si… vamos practicando desde digamos… ahora. – se mordió el labio.

- Pienso… que no deberíamos perder tiempo – volvieron a enredarse entre sabanas y placeres como los amantes dispuestos a una “primera vez”.

Al amanecer Lucca toco la puerta de la habitación y entro sin esperas respuesta para suerte de ellos, André y Diego, estaban durmiendo.

- Papás! Papás! – El pequeño se había subido a la cama y los movía para despertarlos.- papa André, papa Diego. Levántense!

- Que pasa amor – dijo Diego con voz de sueño.

- Esta tarde, tengo hambre – se quejo.

- Sorry mi vida nos quedamos dormidos, espérame en la cocina ya voy. – Lucca se movió bajaba de la cama apurado.

- Tranquilo Lucca no despiertes a papá André, ha llegado bastante tarde. Espérame en la cocina.- Lucca salió de la habitación y Diego se levanto. Estaba desnudo. Se puso ropa interior y salió del cuarto.

El celular sonó y André daba vueltas en la cama para evitar haberlo oído, cuando no

pudo soportar mas el ruido del móvil, se digno a contestar.

- alo – dijo algo molesto

- André, tienes q alistarte, el jefe a adelantado el viaje para hoy en la tarde

- No jodas ¿Por qué?

- No hay nada concreto, pero algunos dicen que se ha peleado con su mujer y se quiere ir lo más antes posible.

- Esta bien te veo entres horas – termino la llamada. Se levanto de golpe de la cama, abrió el armario y saco toda la ropa que tenia – Diego! - lo llamó.

- Te despertaste ¿Qué pasa que haces? – dijo cuando lo vio.

- Me acaban de llamar, tengo que salir hoy en la tarde

- ¿Qué pasó?

- Huevadas del jefe.

- Seguro que vas a ir. Se te ve cansado.

- No tengo elección.

- Bueno te ayudare entonces, voy a plancharte algo de ropa.

- Gracias amor.

- Papá – lucca entro a la habitación - ¿Qué pasa?

- Lo siento amor pero me tengo que ir de viaje esta tarde – se puso rápidamente ropa interior cuando se dio cuenta que estaba desnudo.

- Me dijiste que íbamos a salir

- Lo se mi vida, pero fue repentino. Igual puedes salir con papá Diego.

- Sí, recuerda que tenemos que comprarte un arco nuevo – dijo Diego.

- Esta bien papá – dijo mirando el piso – pero no te olvides de llamarme

- Por supuesto mi vida.

André partía en el avión. Diego y lucca salían a comprar un arco para violín. El tiempo pasó más rápido de lo que esperaban, pero igual les peso estar separados. André llego a su destino sin problemas pero no pudo descansar porque tenía que cumplir una rigurosa agenda. Lucca pasaba los días en casa de su abuela porque a diego le tocaba por cumplir un tedioso horario nocturno por esa semana. Mientras tanto los planes que les harían pasar un mal momento estaban ya casi listos, algún pensamiento de odio se hizo sentir mientras estuvieron separados. Ya casi una semana después de su partida, André recibió la noticia de que el ascenso que esperaba conseguir se le había otorgado al sobrino del dueño.

Llegó el sábado y Diego estaba en la fiesta de mascaras. Algún capricho de los grupos sociales ascendentes fue el motivo para hacer tal evento, sonaba novedoso y el público no demoro en aceptar la invitación. La iluminación jugaba con los tonos: amarillo y blanco, dándole una apariencia seria y refinada al lugar. La fastuosidad en el decorado, hacia pensar que se esperaba hacer que hablar del evento durante mucho tiempo, y la verdad es que no estarían muy lejos de lograrlo. Como era la situación todos llevaban mascaras o antifaces que variaban en formas tamaños y colores. Algunos vestían formal, otros casual, mostrando una variedad atractiva, pero peculiar.

- interesante reunión verdad- alguien más alto que Diego con una mascara azul de detalles negros, hecho de tal forma que lo único que dejaba a la vista eran sus labios; acababa de hablarle.

- Solo si supieras quien es quien …

- Lo vas a saber, al final todos deben quitarse las mascaras.

- No lo sabia – tomo de su copa

- Has venido solo?

- Sí – sonaba indiferente

- Hermosos ojos

- Gracias, disculpa pero me esperan.

- Que tal si bailamos antes.

- No lo creo

- Nadie va a saberlo ¿acaso nunca has bailado con un desconocido?

- Eres mas que un desconocido - se acomodo el antifaz y lo vio directamente a los ojos - no veo tu rostro – pero encontró algo en su mirada que le pareció familiar.

- Ven – lo tomo de la mano y lo llevo ala pista de baile

- Nos conocemos? – pregunto Diego intrigado.

- Como saberlo si no nos vemos los rostros … Ángel de Villa

- Perdón?

- Eso es lo que dice a un lado en tu antifaz

- Claro lo olvide. Es mi sobrenombre – seguía mirándolo a lo ojos como buscando una respuesta.

- Es lindo ¿Qué significa?

- No lo creé yo, lo hizo mi esposo

- Ya no me parece tan lindo

- Que conveniente

- Debí ser yo quien te pusiera un sobrenombre

- No lo creo.

- Es mas creo que te lo voy aponer ahora mismo.

- Eso es cómico.

- Vas a llamarte … “Mascara 7”

- Acaso soy el séptimo con el que flirteas esta noche.

- No, eres siete por que al igual que el número eres perfecto.

- Me halagas – aunque le había costado un poco de trabajo, termino por descifrar el enigma de su mirada y sonrió

- Me has descubierto ¿verdad?

- Como lo sabes?

- Te he dicho que tienes una expresión diferente para cada situación, pero déjame seguir halagándote – se besaron.

- Pensé que llegabas mañana.

- Me vine ante, ya no tenia nada que hacer allá, además los extrañaba mucho.

- ¿Qué paso?

- Le dieron el puesto a otro.

- Lo siento amor

- Y… renuncie.

- Ah?

- Ya no podía seguir trabajando para alguien que no sabe en lo que se mete. Tengo el suficiente dinero guardado como para comenzar el proyecto del restaurante junto con Natalí y creo que es tiempo de publicar alguno de mis libros.

- Si es por eso no hay problemas. Te apoyo en las decisiones que tomes.

- Me hubiese gustado hablarlo antes contigo pero vi el momento preciso para hacerlo y bueno, renuncie.

- Esta bien amor.

- Lo bueno de esto es que voy a poder trabajar desde casa y voy a tener más tiempo para Lucca y nosotros.

- Eso es lo que mas me agrada – se besaron

- Como sabias quien era?

- Se me hizo muy fácil, solo buscaba tu olor, además nadie tiene tan bellos ojos como los tuyos capaces de enamorarme una y otra vez- rozaron sus labios lentamente, intercambiaron su aliento, parte de sus vidas estaba compuestas por un primer beso pues siempre seria: dulce, tierno, delicado y apasionado. Algunos alrededor miraban con enojo la escena, pero la verdad era que no había motivo por el cual alarmarse, además, como toda buena fiesta de mascaras, todo es un secreto.