Abrieron la puerta de la habitación y se lanzaron a la cama, aun con los cuerpos húmedos.

-doctor creo q me siento enfermo- dijo.
-de verdad? déjame examinarte- sonrió con picardía y sacó el estetoscopio de la cómoda - parece estar bien paciente.
-si? pero me duele
-¿Donde le duele? Aquí- paso sus dedos suavemente por los labios de su amado- o talvez aquí- descendió lentamente hasta su pecho- quizás es el abdomen- siguió descendiendo – y si tengo suerte tal vez sea… ¡aquí! – abrió los ojos totalmente con una amplia y picara sonrisa mientras tomaba y masajeaba con sus manos el excitado sexo.
-Ahora se por que eres doctor- sonrió, le saco el estetoscopio y lo dejo caer para q pudieran besarse. Volvieron a tocarse tan profundamente como en la bañera recorriendo como extranjeros cada parte de sus cuerpos, explorando como si fuese la primera vez de sus encuentros, regresando en el tiempo a esas veces en el baño de un Internet donde le daban rienda suelta a sus más bajas pasiones.

El uno al otro se mordían los labios y el cuerpo como si esperasen comerse, con mínimas heridas q le daban paso a la sangre q alimentaba su excitación continuaron amándose dando vueltas en la cama. El ritual amatorio estaba alargándose demasiado, las miradas de máxima excitación se cruzaban cada vez más seguido los cuerpos pedían consumación. La carne ansiaba a la carne. Listos para continuar comenzaron a besarse con mayor dulzura, dando las muestras de amor y así darle paso a la unión en ese movimiento rítmico, al baile q el amor a dado paso. Los gemidos incontrolables, la mezcla de deseo y de placer. Aquella melodía q va al compás del ritmo del cuerpo se sentía cada vez mas amplia. Dolor, lujuria, amor, sensaciones imparables eran la sinfonía q daba paso al final del encuentro, un cuerpo se estremece y el otro se prepara a recibir el encuentro, aquel pequeño toque celeste, los leves segundos en q los cuerpos se contraen al expeler los fluidos, y con un ultimo gemido indicador de lo ritos se han lanzado al encuentro de todo sentimiento.

-Fue maravilloso
- Lo se
- Te amo
- Yo también te amo

Los amantes han terminado rendidos, la humedad del agua había sido remplazada por el sudor del encuentro, los cuerpos desnudos yacían juntos en su lecho de amor, dormidos. Reponiéndose para su próximo encuentro.