
(...) Los besos se hacen mas largos, las caricias abandonaron su vestidura delicada, ahora se buscaba tocar carne, morder, suspirar, oler, escabullirse en lo recóndito del cuerpo; significa vendernos a la pasión. Estamos atándonos a los placeres carnales, la velocidad aumenta, el libido y el real sentimiento se funden para darle vida a este híbrido amoroso-pasional que nos llevan a su trampa, a su pecado original. Cada vez estamos mas cerca a la unión de dos seres ambiguos, extraños; estamos mas cerca a nuestros bajos instintos. Es solo cuestión de tiempo. Ese tiempo es ahora ¿estábamos adelantándonos? no. La verdad es que ya estamos en la trampa del híbrido y no, no estamos en la consumación total, pero si muy cerca
¿Hay miedo? diabólicamente, no. ¿Que nos detiene? la consecuencia tal vez o simplemente no había quien actuara primero; quien sabe. Tal vez sea que después de eso ya no seamos flores cerradas y seremos tan impuros como lo es el mundo en su mezcla puramente sexual; pero no quiero llegar a eso quiero que sea amor, será amor. Y pasa, está pasando; eh comenzado.
Voy lo más lento posible, cayendo en su propia selva, sintiendo mas de cerca este olor tan intimo, conocido pero esta vez no era el mío. Estoy tan cerca, lo tengo frente a mi, tan húmedo tan humano, tan suyo; tan delicioso. Lo he tocado. Lo estoy sintiendo mas cerca de lo que he echo antes, su magnitud, su sabor, su poderío; mi perdición. Dar placer y sentir placer ¿ese es el fin? no. es algo mas, es utopía realizable tal como un olimpo paralelo con un nuevo arco entre mas que solo sueños. Con los lentos toques de mi lengua ¿pareceré un experto en mi inexperiencia? no lo se. Lo tengo en mi como lo es el beso profundo de nuestro primer encuentro creo q por ahora es suficiente, será todo.
Lo mire con duda. Lo observe lleno de placeres encontrados y a la petición de su actuar, no dude el si al saciar su sed como yo ya había saciado la mía. Me tuvo dentro, me mantuvo en el trance de sus movimientos dulces y yo tan preso de sus labios me entregue a la encantadora dicha. No mucho después se detuvo el trance. Nos miramos aun llenos de deseo, la tarde no había acabado; pero tal avance seria suficiente, al menos por ahora que el sol ya se ocultaba dándonos la oportunidad de nuevos días, nuevos encuentros, nuevos descubrimientos y disfrutes. Nuevas maneras de amarnos. (…)
fragmento de mi libro "Ojos Color Universo" 





eso pasó en realidad... q intenso!!! ya me emanan los vapores dignos de estas reacciones... muy chevere, igual