Entré despacio, intentando no hacer ruido, deje mi maletín en la sala y camine con cautela hacia la cocina donde parecía encontrarse. Me pare bajo el umbral de la puerta y lo vi moverse por la cocina. Lo vi como la primera vez: con esa mirada q te invita a desearlo, con sus labios húmedos llamándome a besarlo y ese leve movimiento q me hace reconocerlo a distancias. Lo vi como la primera vez, cuando comencé a amarlo.
- Me asustaste – se sobresalto – desde cuando estas ahí?
- Acabo de llegar ¿q haces?
- Nada especial solo me dio un poco de hambre
- Esta bien amor – camine hacia el refrigerador y saque una botella – como estas – lo abrase por detrás mientras el cortaba un zanahoria.
- Un poco cansado, fue un día duro en el hospital ¿q hacías hay parado?
- Te observaba, una de esas veces en las q noto lo mucho q te amo.
- Yo también te amo – se dieron un pequeño beso.
Le bese el cuello y use mis manos para recorrer su cuerpo: la curva de su espalda, la línea de su pecho, su abdomen, sus deliciosas piernas y lo divino entre ellas. Apreté su sexo por encima de su pantalón, metí mi mano debajo de su polo, pase mi lengua por su cuello, desabroche sus pantalones y hundí mis manos dentro de ellos tomando su excitado sexo; y mordiendo su cuello a la vez, lo escuche gemir junto con el golpe del cuchillo sobre la tabla llevándose consigo un trozo de zanahoria.
Se escucho el golpe seco del cuchillo al caer junto con el estremecer de su cuerpo. Le saque el polo y continué jugando con su cuerpo, su sexo y su placer. A cada mordida lo sentía retorcerse de dolor y de excitación, lo sentía en mis brazos siendo tan mío como yo de él.
- Sabes como me gustas mas – hice q se volteara, me miraba extrañado – con un poco de chocolate – me pase la lengua por sus labios tome la botella de Fudge q saque del refrigerador y le vertí un poco en el pecho. Diego comenzó a reírse – no me queda otra mas q limpiarte – me saque el polo
- Ven acá – me tomo por el cuello y me jalo para besarme. Sentir sus labios fue mi condena, porque me entregue a su cuerpo, a esta pasión a el riesgo q toma amarnos. Con un beso suyo, como lo ha sido durante tanto tiempo, los prejuicios eran simples ecos del viento. De sus labios sentía el elixir q me llama al inmortal amor q ha dejado huellas en el mundo. Con un beso suyo, q me roba la vida y me devuelve una nueva, he descubierto lo bello de ser humano: amarlo.
Con el cuerpo manchado de chocolate terminamos de desvestirnos. Nos ensuciamos el pecho, las manos, los sexos y el chocolate seguía recorriendo como hilos nuestras piernas. Sus ojos, que me han enamorado tantas veces, gritaban deseo; se acercaba lo mejor. Beso mi cuello y sentí pasar su lengua para sentir el chocolate, me mordió y me estremecí. Nuestros sexos erectos se manchaban y dejaban rastros húmedos de su excitación en nuestro cuerpo. Volvió a pasar su lengua y se fue deslizando hacia abajo, escribía con su lengua el camino hacia mi sexo llevándose consigo el chocolate tomo mi sexo con la mano y se lo metió a la boca. Lo veía moverse, exitarse; sentia su lengua recorriendo su estructura conteniendo hasta la mas mínima parte; yo me sentía al limite sobre excitado con su buen trabajo, pero se detuvo; aquel truco de hacer nuestros encuentros mas duraderos era algo q ganamos con la practica y nuestros múltiples disfrutes.
Volvimos a besarnos el tomaba apretaba mi trasero y yo lo masturbaba, rozábamos nuestras lenguas, las perdíamos en nuestras bocas nos mordíamos los labios; era placer y amor tan juntos como siempre. Bese su cuello, y me deslicé hacia su sexo dejando la marca de mis manos sobre su cuerpo manchado, me introduje su verga excitada a la boca para poder disfrutarla, después de varios días sin haber tenido el contacto al q estaban acostumbrados las pasiones se expresaban con la misma intensidad a la de una primera vez. Jugaba son su sexo, pasaba mis labios por su estructura humedeciéndolo mas de lo q humanamente ya estaba, pasaba mi lengua por su rija punta pero cuando lo sentí estremecerse tuve q detenerme; no iba a acabar tan pronto.
Busque sus labios para volver a sentirlos y perderme entre ellos como él en los míos. Lo tome por la cintura y lo hice voltearse. Mi sexo estaba sobre su trasero expeliendo una de sus gotas ansiosas, mi cuerpo pedía terminar y lo excitado de su verga en mis manos me indicaba q el sentía lo mismo.
Separó un poco sus piernas y perdí mi sexo dentro de su cuerpo, con el gemido único de sus labios y la velocidad de nuestros movimientos al penetrarse y al masturbarlo. Lo sentía tan cerca con su olor tan especial q me hacia desearlo mas. El ambiente estaba caliente y no solo por nosotros la cocina estaba encendida y el agua en la tetera estaba a punto de hervir; de la misma forma me sentía cerca de verte mis fluidos y el estremecer de su cuerpo significaba su excitación en mis manos. La velocidad aumento, los gemidos, se sentían casi sordos, el pito de la tetera por el agua hirviendo se escucho y el éxtasis llego a su alto al verterse ese liquido viscoso en las manos en su cuerpo.





Abrieron la puerta de la habitación y se lanzaron a la cama, aun con los cuerpos húmedos.



