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“La vida me ha sorprendido, nunca pensé que fuera capaz de sucederme algo así, no al menos después de tu partida. No se que decirte. Si lo que dicen tus padres es cierto, que desde arriba me estas observando, tu ya debes saberlo; pero he preferido contártelo yo mismo. Me he enamorado. No se trata de cualquier persona, si entiendes a lo que me refiero, espero que este feliz con mi decisión.
Esto no significa que vaya a ser otra persona, eso seria imposible, lo sabes; pero tu misma lo dijiste, no puedo detener mi vida y creo que voy a arriesgarme en esta relación, va a ser difícil, lo se, pero valdrá la pena intentarlo.
Me he atrevido a venir, dije que no lo haría pero me he engañado a mi mismo, aunque no crea en estas cosas, me he sentido obligado a venir; debes de estar molesta por eso, siempre me dijiste que no dejara de lado mis ideas, te lo prometo, será solo esta vez. Escribo hoy sobre tu tumba y no ha servido de nada, esperaba sentirte mas cerca al estar acá, pero no tiene sentido que eso pase. Solo me queda pensar que en aquellas hormigas que suben por mis piernas te encuentras tú, intentando abrazarme. Gracias por haber estado siempre conmigo. Ahora, intentare olvidarte”
- ya terminé, abuelo.
- Espérame un momento, yo aun quiero quedarme un poco más.
Con el olor a muerte impregnado en mi ropa, caminé entre las otras tumbas sin algún motivo en especial, solo esperaba a mi abuelo. Observé el cementerio en su amplitud, todo era tan ambiguo, de que le sirve lo bello de aquel campo a quienes no pueden observarla, cual era el sentido de aquella extraña belleza en el granero de la muerte; no lo se, pero esta vez prefiero no llorar.
***
La luz de la lámpara iluminaba la habitación; no muy lejos del escritorio se le escuchaba tecleando con rapidez, claramente se le notaba inmerso en lo que hacia. La imagen de la computadora se reflejaba en sus lentes nítidamente y la luz de la misma iluminaba su rostro, tenía los ojos fijos en la pantalla, el silencio era total y aparentemente nada podría distraerlo. Nada excepto el ruido de unas llaves abriendo la puerta del apartamento. Se levanto de un sobre salto, pero rápidamente entendió y volvió a escribir. Minutos después la puerta del estudio se abrió.
- Estabas aquí – le dijo desde la puerta – pensaba que ibas a salir.
- Me es mas cómodo trabajar en casa – contesto sonriendo - ¿Qué tal tu día?
- Pesado, tuve que atender a mucha gente, pero pude salir temprano – se besaron.
- Que bueno amor – volvieron a besarse.
- ¿Qué hacías?
- Escribo una carta.
- ¿Para quién?
- Es una larga historia – hizo que se sentara en sus piernas y volvieron a besarse. Sin predecirlo, la oscuridad de la habitación dio paso al amor.
“…
[…]Bailemos.
Seamos dos espíritus
ambulantes
y embriagados de amor.
Demos pasos torpes,
pero nuestros al fin y al cabo.
Caigámonos un par de veces,
y riámonos juntos.
Bailemos,
bailemos juntos por la vida
creemos un sendero juntos,
un sendero que quiero atravesar contigo.
Con estas palabras he declarado mi amor. Ojala estés feliz por mi, por que yo si lo estoy; ya debes estar enterada, pero no puedo dejar de contártelo. Lo que intento decirte es que me he casado…”
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Te escribo por que sentía que estaba perdiendo tu recuerdo, ni las fotos ni tu retrato pueden regresarme aquella vieja imagen que tenia de ti. Algo debe haber cambiado, no lo se, quizás solo se que estoy feliz…”
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“Por alguna razón, quizás no una de las mejores, han resurgido esos recuerdos oscuros y dolorosos de tus últimos días conmigo. He recordado haber llagado del viaje y no haberte encontrado, sentir ese vació y miedo prematuro, sabia que algo no andaba bien. No mucho después me entere de la gravedad de tu enfermedad.
Te vi postrada en una cama de hospital casi inmóvil pero lo suficientemente capaz para poderme decir: te amo. Tú, siempre tan ágil y sonriente, estabas cansada, sin ánimos, y sin poder moverte. Mire en la profundidad de tus ojos, pero no encontré respuesta; tu razón se estaba esfumando. Sufría de noche y me ocultaba de día, no quiera vieras mi expresión vacía. Te dieron de alta en el hospital.
Comenzaste a mejorar, creí en la esperanza y los milagros, pude sonreír una vez más; pero la gracia se acabo tan rápido como llegó. El tratamiento e hizo perder el cabello, pero aun así no dejabas de intentar verte bella aunque tu imagen comenzara a desaparecer y tus facciones a borrarse. Desapareciste, tus palabras se fueron apagando hasta hacerse nada, podías mirarme, pero solo eso; ya no hablabas. Toda tu te fuiste perdiendo quizás por que quisiste, quizás porque ya no podías hacer nada, no lo se. Lo peor de todo, solo podía ser espectador.
Ahora creo que tu moriste mucho antes de hacerlo, tu silencio y tu falta de movimiento solo te hacían un cadáver con los ojos abiertos, quizás era así, yo lo veo de esa manera; si tan solo pudieras explicármelo. Si tan solo pudieras explicarme por que te fuiste, por que me dejaste, no puedo entenderlo maldita sea, a pesar de todo, no puedo saber por que te fuiste. El día en que tu cuerpo quiso acompañar a su alma me tomo por sorpresa, no fue el mejor de los espectáculos sabes, ver a tu cuerpo temblar, verte convulsionar sin poder respirar, escuchar a tu madre gritar de terror y tener que soportar que hayas tenido que volver al hospital.
Después de eso solo pude verte un vez mas por muy corto tiempo, no por que no se haya podido es que se me hacia tan difícil saber que tan cerca estabas de irte que no podía ni mirarte. Ese día nunca podré olvidarlo por que, aunque al principio no lo supe, te despediste de mi cuando dijiste: Se feliz, no importa con quien.
A los pocos días escuché a tu padre darme la noticia de tu muerte, fue un momento tenso; él intentando ser fuerte por mi y yo intentando ser fuerte por el, una perdida de tiempo realmente. Estuve sin moverme por algunos minutos, pero no tarde en reaccionar cuando note que aun quedaban muchas cosas por hacer, iba a haber un velorio teníamos que alistarlo todo. Siempre me dijiste que era bueno mintiendo y así lo hice, la mayoría pensaba que no había tomado tan mal la noticia.
Marchamos junto con las flores que te habían regalado, esa fue la única vez que deteste las rosas, ya te había perdido totalmente, ya no quedaba ni el esbozo de una sonrisa; ya no existías. Llegamos al cementerio, algunos hablaron, yo difícilmente podía gesticular solo sentía recorrer las lagrimas mis mejillas. Luego de la ceremonia habitual, comenzaron a enterrarte y yo no quería dejarte ir, buscaba la manera de salirme de mi ensimismamiento para poder hundirme contigo y los gusanos que serian parte tuya no mucho después.
Luego de tu partida solo el dolor y ningún deseo por vivir. Pero todo tiene un fin ¿verdad? Me enamore cuando creía que el amor ya no existía, me enamore de quien no esperaba hacerlo, solo lo hice y punto; y se que estuviste alegre por mi. Pasaron los años, solo te he visitado una vez, tu y yo sabemos que esa sería la única; he cambiado mucho.
Me he casado con un hombre maravilloso, tengo un hijo al cual puedo darle todo lo que me enseñaste; soy feliz y eso es lo único que importa, puede que me hayas hecho falta pero no podía hacer nada contra eso, solo me quedaba sobrevivir. Lo se, se que el camino que he tomado ha sido difícil, que pude haber pasado por menos problemas, pero ha valido la pena pasar por todo eso.
Nos encontraremos pronto, me ha llegado la vejez y en algún momento tendré que irme como lo hiciste tú. Espero haber podido escribir todos los libros que pude, espero haber amado lo suficiente, espero haber disfrutado de la vida que me diste; espero muchas cosas, pero ahora hay tan poco tiempo.
Hemos pasado dieciséis años juntos, de los que solo doce tengo recuerdo; lo sé, han sido mas de dieciséis años, ha sido toda una vida, pues siempre te he tenido presente.
Te amo, mamá.”



Cerro la carta y la puso encima de su velador; se hecho en la cama, al lado de su pareja; cerro los ojos, viendo antes el ocaso; y se dejó morir.






